Dos amigos caminan en Sevilla y Madrid para encontrarse con las personas que viven en la calle. Allí surgen diálogos surrealistas, instantes de comprensión. Se entrena la ternura, saborean la impotencia y se tropiezan con pequeñas verdades: ésas que sólo nacen en un cruce de miradas. Al acabar la ruta llegan las preguntas y se inicia otro camino, solitario, para vislumbrar el sentido de ese encuentro. Las notas de este cuaderno sólo pretenden ser el rastro de esa búsqueda.